El Santuario Interior

El Prefacio a manera de presentación

 

Para mi sorpresa, alguien, alguna vez, lo llamó "Los Cuentos de los Sonidos". Hasta ese momento, no me había percatado que efectivamente este libro podía ser inscrito bajo ese parentesco. Unos más otros menos, muchos convocan sonidos de diferente naturaleza. Probablemente, esta observación se hacía notable en y desde el lado ciego de mi conciencia y por supuesto me dejó perplejo; como cuando alguien nos dice que parecemos lo que nunca pretendimos ser. Estuve tentado a cambiar al libro de nombre.
Siempre me he sentido atraído por aquellos bautizos absurdamente desvinculados a los objetos aludidos. Creemos atisbar una malicia, en su aparente disociación, que no acabamos de comprender y que preferimos a la posibilidad de simplemente aceptar una estupidez. Escogemos bienvenirlos como incoherencias tan desembarazadas como inteligentes y deliberadas. Son éstos nombres encantados: su falta de relación, lejos de distanciarnos, nos conecta de una manera inesperadamente seductora pues nunca pierden el misterio de su asociación.
"Revólver" para un álbum de canciones de amor, después del hecho, nos parece perfecto, casi inevitable. Con un poco más de coraje, aunque no del todo desvinculado, hubiese tranquilamente llamado a este libro: "Maggots, Becketts & Chapel". Sin embargo, fue más persuasiva la intuición de que el mejor antecedente de todas mis fantasías se encontraba bajo la piel de un cuento en particular: El Santuario Interior.
Empecé a escribir este libro sin pensar en él como un objeto en construcción. No fue, tampoco, una encomienda encargada por ninguna vocación, pues hasta ese momento, había sido o bien no ambicionada, desapercibida si existía, o francamente negada. Fue, más bien, un foco urgentemente improvisado para darle trabajo a mi atención, que la imposibilidad temporal de pintar, le había dejado sin oficio.
Mucho antes del primer cuento, con los ahorros de dos años, me compré otro más en el que no hice otra cosa que pintar, de lunes a domingo, de ocho a once. Solo los viernes me permitía un descanso: por la tarde, leía; y por la noche, bailaba reggae en un bar que desapareció demasiado pronto. Lo apostaba todo a la posibilidad de vender mis cuadros. Un año después, presentaba mi primera exposición. Muy desafortunadamente, unos días antes de la inauguración, la estulticia arrojaba a Ecuador contra Perú en una guerra. En la ciudad, se agotaba el arroz, la gasolina y los antibióticos. No pudo haber peor momento para ofrecer pinturas.
Cuando acudí a agradecer por el local cedido para la exposición, tuve que esperar un tiempo largo antes de ser atendido. Frente a mí, sobre una mesita, había un grupo de revistas cubriéndose las unas a las otras. De entre ellas, había una que mostraba, en su portada, hermosos dibujos de insectos. Así supe de María Sibylla Merian.
Fue entonces cuando tuve un deseo tan profundo como inédito: quería escribir, debía escribir. De todas maneras, los materiales de pintura, entre pigmentos, substratos y solventes, estaban por el momento fuera de mi alcance y me asustaba no tener ocupación. En mis circunstancias, la escritura se presentaba perfecta, de insuperable simpleza: papel y lápiz, lo único que necesitaba.
Tuve la suerte de conseguir un trabajo temporal que me llevaba a visitar escuelas en las provincias. Los viajes tomaban muchas horas que no sabía cómo manejar sin ocuparme en algo. El cuento sobre María, mi primer cuento, fue escrito en los buses interprovinciales. En casa, traducía los garabatos producidos por el traqueteo antes de olvidar lo que intentaron decir.
Como me gustó emplearme de esta manera, continúe escribiendo. En algún momento, en la misma oficina, descubrí una invitación para un concurso internacional de cuento. Envié el cuento de María, sin mayores pretensiones.
Meses más tarde, recibí un sobre en el correo. Reconocí el emblema y la institución. Ya en casa, lo abrí emocionado. Los primeros renglones confirmaron mis sospechas. ¡Había ganado! Estaba lleno de alegría. Luego, reparé en algo. Entré en dudas. Leí todo de nuevo. Había ganado un concurso de ensayo.
La explicación dada en la misma carta decía más o menos: "No, así no se escriben los cuentos; pero nos gustó tanto que teníamos que darle algo."
Era tarde para el consejo: ya los había escrito todos. ... y todos están en este libro. Y es muy probable también que así tampoco se escriban los prefacios.

 

 

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Los Secretos del Silencio
Esta historia nació del sueño de alguien quien veía episodios de su vida proyectados a lo largo de un corredor. La parte extraída de la realidad, que es la más difícil de aceptar hasta el punto de querer uno evitarla, es la declaración de "Mary", "Anne", "Helen" y muchas otras víctimas del trato abusivo e inhumano en el orfanato Goodwood, en Adelaida, South Australia, entre 1950 y los 70s. Lamentablemente, descubrí que este orfanato era solo uno entre muchos al rededor del globo; uno ya era demasiado. Este cuento está dedicado a ellas y a todos los niños que han pasado por infiernos semejantes. El cuento original lo escribí en 1997 y la historia referente era otra. Este original se perdió y tuve que reescribirlo. Ahora el referente es la historia de Mary.

Chapter Sample

In order to write this short story, I had to investigate about abused children in orphanages. That is how, I found a website with the testimonies of Mary, Anne, Hellen among others. The short story is partially based on these testimonies. Although the book was written in Spanish, I translated the short story related withGoodwood Orphanage, in Adelaide, South Australia. The aims of the Networked Knowledge website are to publish legal materials and to investigate and provide information on alleged serious miscarriages of justice. I wanted to make the story available to all the victims of abuse in this and all orphanages.Dr. Rober N Moles, administrator of this website, has kindly published my short story, in English, as part of the "What's new" section. I hope my short story will bring the victims my deepest feelings of consideration and solidarity for their suffering and my admiration for the courage of taking it to light. For contacting the author, click here

 

Los Secretos del Silencio.pdf

 

The Secrets of Silence.pdf